Desde el corazón del fútbol europeo, en Londres, se mantienen esperanzas altas sobre el prometedor ecuatoriano Kendry Páez, sin embargo, su campaña 2025-2026 con el Estrasburgo no ha logrado convencer del todo. A pesar de su traspaso al Chelsea por alrededor de 20 millones de dólares —una cifra que habla de su proyección—, el desempeño del joven de 18 años, que comparte camada con el brasileño Willian Estevao, ha sido calificado como "decepcionante" según el análisis de ‘The Chelsea Chronicle’.
El contraste con Estevao, quien ha captado más atención por su impacto inmediato, ha relegado parcialmente la valoración sobre Páez, que debutó con Estrasburgo en agosto en un controvertido encuentro que terminó 1-0 frente al Metz. En su segunda aparición estelar, también una victoria 1-0 contra Nantes, mostró destellos pero no logró consolidarse en el once titular de manera permanente.
Actualmente, Kendry ha disputado 21 partidos, acumulando 714 minutos y anotando un gol, cifras que reflejan la lucha constante por su espacio en un equipo que tiene exigencias tácticas y competitivas. Las 7 titularidades del jugador apenas alcanzan para marcar una presencia intermitente, dejando claro que el reto para consolidarse es mayúsculo en la exigente Ligue 1.
Páez personifica ese tipo de talento joven que genera ilusión, pero que necesita tiempo y paciencia para madurar. El Chelsea, pese a los altibajos en el rendimiento, sigue apostando por su desarrollo y confía en que, bajo la lupa europea, puede emerger como un referente ofensivo no solo para el club londinense sino también para la élite del fútbol mundial.
La historia de Kendry invita a la reflexión sobre el desafío que enfrentan los jóvenes talentos sudamericanos que migran al fútbol europeo: la adaptación física, mental y táctica es tan rigurosa como el calor de la pasión que llevan en las venas por defender sus colores.
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